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¿Qué es un documento y una firma digital para el Derecho y por qué es importante?

Andres Chomczyk 4 de abril de 2019

Hasta el momento hemos visto como funciona Signatura y algunos conceptos técnicos necesarios para entender el funcionamiento de las firmas digitales. En esta oportunidad veremos porque los documentos y las firmas, en cualquiera de sus formatos, son importantes para el Derecho.

Si bien cada ordenamiento jurídico tiene sus particularidades dadas por las normas que lo conforman, existen cuestiones que son comunes a casi todos ellos porque regulan la misma materia de fondo. Recordamos que el Derecho tiene por finalidad regular la conducta humana, con lo cual es lógico que los marcos normativos de diferentes Estados traten los mismos problemas de fondo; inclusive, existe una forma de estudiar al Derecho que consiste en hacer comparaciones entre diferentes ordenamientos jurídicos para buscar de dar soluciones uniformes a las relaciones humanas en diferentes jurisdicciones.

En este sentido, por ejemplo dentro del derecho comercial, una operación de compraventa tiene, desde el punto de vista fáctico, el mismo contenido en Argentina, Estados Unidos, España o China; un comprador se compromete a entregar una suma de dinero al vendedor, el cual entregará una cosa a la otra parte como contraprestación, conforme las condiciones que pacten entre sí. En razón de ello, es lógico que las regulaciones sobre este tipo de operaciones sean, en mayor o menor medida, similares en todo el mundo. Las particularidades están en los detalles que son aplicables al caso concreto: podrá variar de jurisdicción en jurisdicción que tipo de garantía es debida por el vendedor así como las condiciones de aquella o que plazo tiene el comprador para realizar el pago si nada pactaron los contratantes entre sí. Es decir, los institutos jurídicos suelen ser comunes entre los países; un abogado argentino sabrá de que le están hablando cuando asiste a un congreso en España sobre el contrato de compraventa, aunque no conozca la normativa de fondo. En lo que le interesa a Signatura, los conceptos de documento y firma siguen esta misma suerte.

Documentos y firmas digitales

De forma general, podemos decir que un documento o instrumento es todo aquello que registra un acto o hecho jurídico. Dado que el Derecho regula la conducta humana, es lógico que este vaya actualizándose con los desarrollos tecnológicos que se introducen en la vida humana cotidiana. Tradicionalmente, todos los documentos e instrumentos estaban realizados en soportes físicos, como el papel y la tinta. Sin embargo, los marcos normativos han seguido la evolución de las formas de las personas para registrar actos y hechos jurídicos y, en consecuencia, actualmente suelen admitir que los documentos o instrumentos sean tanto en soporte físico como digital, basados en el principio de equivalencia funcional: si cumple con el mismo cometido, corresponde dotar el mismo efecto jurídico a ambos soportes. Este principio es sostenido por numerosas regulaciones, incluyendo la Ley Modelo de la Comisión de Naciones Unidas para el Derecho Mercantil Internacional sobre las Firmas Electrónicas.

Junto al principio de equivalencia funcional que permite y reconoce el uso de soportes electrónicos a la par de los soportes físicos debemos considerar la importancia del principio de libertad de formas. Este principio, que deriva del principio de la autonomía de la voluntad, establece que las partes de un determinado acto jurídico tienen la potestad de establecer como instrumentar, si es que inclusive eligen hacerlo, esa relación jurídica que han creado. Si las partes, en razón del principio de la autonomía de voluntad, tiene la potestad para determinar a que se obligan, también deben tener la misma capacidad para elegir como van a dejar asentados esos derechos y obligaciones que se otorgaron mutuamente. El principio de la autonomía de la voluntad, y el consiguiente principio de la libertad de formas, es uno de los elementos centrales de la filosofía occidental moderno y esta presente como una de las bases de casi todos los sistemas jurídicos.

Es importante señalar que esta libertad de formas no es absoluta y hay actos jurídicos, en particular aquellos hacen a situaciones o bienes de relevancia como los inmuebles o los actos sobre los derechos de la personalidad, que requieren determinadas formalidades, como la instrumentación del acto con la intervención de un funcionario público o la registración del acto ante un ente estatal. A pesar de ello, la mayoría de los actos de la vida comercial no tienen formalidades fijadas y son las partes las que eligen como instrumentar el acto. Que las partes, para celebrar un acto, elijan ponerse requisitos formales, como podría ser una certificación notarial de firma, los cuales muchas veces son innecesarios para dotar de validez al acto de fondo pero que su uso en el caso concreto responde a otros motivos, como podría ser garantizar o preconstituir ciertos elementos probatorios para un potencial reclamo.

Firma digital y documentos electrónicos

Por otro lado, tenemos el concepto de firma. Las firmas pueden ser caracterizadas como la expresión escrita de una declaración de voluntad que se encuentra en el documento o instrumento en donde aquella fue insertada por su autor. La firma constituye el instituto por excelencia para identificar cuando una persona pretendió expresar su intención de obligarse a realizar algo o expresó su voluntad para aceptar algo que se le estaba otorgando. Siguiendo con lo reseñado antes sobre el principio de equivalencia funcional y libertad de formas, en la gran mayoría de los actos de carácter comercial, las partes son libres para usar las firmas que estas estimen adecuadas. En la actualidad, la firma manuscrita es la forma por excelencia elegida para firmar y, en consecuencia, expresar la voluntad de la gran mayoría de los actos de la vida de una persona.

¿Por qué es importante tener un documento firmado? Como hemos dicho, la firma es la forma por excelencia para demostrar cual era la voluntad de una persona. Si no contamos con ella plasmada en un documento que contenga las condiciones a las cuales se estaba sometiendo y queremos ejercer algún derecho que esta persona nos reconoció, vamos a tener que recurrir a otros elementos probatorios para demostrar esto. Puede ocurrir que no tengamos esa evidencia para demostrarle a un juez la realidad de los hechos o que la evidencia a nuestra disposición no sea lo suficientemente robusta para resistir los recursos legales de la otra parte. Inclusive, existen situaciones en donde la norma nos exige contar con un documento que instrumente el acuerdo alcanzado bajo pena de nulidad. Por lo tanto, un documento firmado es la mejor forma de demostrar la existencia y contenido de un acuerdo entre privados.

Ahora bien, la realidad comercial nos muestra que cada día estamos viviendo en una sociedad más y más globalizada e interconectada. Los negocios ya no son realizados en el ámbito de un zona, provincia, región o país; las operaciones son realizadas entre países que pueden ni siquiera estar en el mismo continente. Todo ello es posible gracias al uso de la tecnología. Los detalles de una operación comercial ya no son concertados en una misión comercial una vez al año; los detalles son pactados en una llamada por telefonía IP en 15 minutos y plasmados en un documento de Word intercambiado un par de veces por email. Y a pesar de esta realidad, las formas legales seguían siendo las mismas y no habían acompañado este cambio hasta hace muy poco tiempo. Los contratos se siguen imprimiendo y enviando por correo postal, más o menos veloz según la necesidad del caso.

Tecnología y documentos digitales

Con el avance de la tecnología y el uso de soportes digitales, el siguiente paso lógico era que las firmas fueran realizadas directamente en el documento digital creado al momento de negociar; no tenía sentido, crear un documento digital, imprimirlo, firmarlo y enviarlo por correo postal cuando era posible directamente crear el documento y firmarlo, ahorrando así dos pasos en el proceso de gestión documental.

En la actualidad, y en línea con lo que hemos mencionado antes, se suelen reconocer tres tipos de firmas a ser usadas en ambientes digitales: (i) firmas electrónicas; (ii) firmas electrónicas avanzadas; y (iii) firmas electrónicas cualificadas. A modo de ejemplo, en Argentina se habla las firmas electrónicas — categoría en la que podemos incluir las firmas del tipo (i) y (ii) — y las firmas digitales — categoría que incluye a las firmas del tipo (iii); la diferencia entre ambas esta por el uso de un certificado digital emitido por un certificador autorizado por el Estado. Estas categorías de firmas suelen implicar que, a mayor complejidad, mayor seguridad jurídica le es reconocida a la firma. Lo que es común a todas es que, ante la ausencia de un requisito formal específico, como la intervención de un funcionario público, todo documento firmado con una firma electrónica de cualquier tipo es válido y encierra una declaración de voluntad de la parte que puso su firma en el documento.

En este sentido, nuestra plataforma web de Signatura apunta a ser una solución de firma electrónica avanzada que puede ser usada para acuerdos entre privados y documentos que no necesiten formalidades especiales para atender las necesidades actuales de celebrar un acuerdo desde diferentes lugares geográficos de forma sencilla al mismo tiempo que se genera toda la evidencia necesaria para demostrar quienes fueron las partes de ese documento, su contenido y el momento en que este fue firmado. Oportunamente podrá verse en detalle en nuestro blog como son los recibos que genera la plataforma y como leerlos.

De esta forma, las partes pueden asegurarse de contar con un documento firmado en el cual se encuentren plasmados los derechos y obligaciones otorgados por estos de forma mutua en soporte digital y plena validez legal; inclusive, de ser necesario para su presentación en sede judicial, Signatura genera un recibo con los detalles del documento firmado, incluyendo su fecha, cierta en virtud del uso de tecnología blockchain (recordamos que Signatura es la primera empresa de firma digital del mundo en implementar OpenTimestamps), quienes firmaron el documento y el contenido del mismo. En próximas oportunidades veremos la importancia de contar con un documento que tiene fecha cierta.